Cómo dormir afecta la felicidad – ¿hay una correlación entre el sueño y la felicidad?

Al final del día, ser ‘feliz’ es el objetivo que mejor describe lo que buscamos la mayoría de las personas. Es por eso que cuando nos cruzamos con la investigación que está llevando acabo “@GWern”, Tracking Happiness, nos llamó mucho la atención.

@GWern es un chico holandés de 25 años que hace 5 años empezó a medir y analizar su nivel de felicidad. Para eso, al final de cada día, registra un puntaje de felicidad entre el 1 y 10, y escribe qué factores lo hicieron feliz (e.g. “Salir con amigos”, “Cenar con mi novia”, etc.) y cuáles no (e.g. “El tránsito estuve terrible”, “Estoy cansado”, etc.). Acá podés ver más sobre el simple método que aplica para registrar su nivel de felicidad.

A partir de marzo 2015, @GWern decidió comenzar a prestar más atención a cómo dormía y usando una app para Android empezó a trackear sus hábitos de sueño. Así, juntó datos sobre más de 1.000 noches.

Su objetivo era dar respuesta a una preguntas clave:

  • ¿Hay una correlación directa entre felicidad y sueño?

Vale destacar que si bien sus análisis y conclusiones resultan de su experiencia personal, es interesante conocer sus resultados ya que siguió una metodología rigurosa y sus observaciones permiten llegar a una opinión bien fundada. De igual modo, nos da una base sobre la cual comparar nuestras experiencias.

Respuesta a su primera pregunta: ¿hay una correlación directa entre felicidad y sueño?

Para enfrentar esta pregunta @GWern buscó la existencia de correlaciones de 3 formas distintas: vs. horas diarias de sueño, falta de sueño acumulada y promedio de sueño en 28 días.

En primer lugar, al correlacionar sus mediciones diarias sobre felicidad y la cantidad de horas dormidas, @GWern encontró que no hay una correlación entre ambos factores. Este es un resultado que realmente nos sorprendió.

dormir estudios horas de sueño felicidad colchones
Happiness rating: calificación diaria de felicidad
Daily sleep: horas dormidas por día

En segundo lugar, definió la falta de sueño acumulada como la sumatoria de las horas por debajo o por encima del promedio de horas diarias a lo largo de su estudio (i.e. si el promedio de horas dormidas por día es 7, en un día que durmió 5 horas, registró una ‘deuda’ de 2 horas de sueño y lo indica como ‘-2’. Cuando durmió 9 horas, registró un ‘crédito’ de 2 horas de sueño y lo indica como ‘+2’). La idea era ver si más allá de si durmió bien o no la noche antrior, lo que tenía impacto era la falta de sueño de varios días anteriores.

Al correlacionar sus mediciones de felicidad con la falta de sueño acumulada, tampoco encontró una correlación significativa. Si bien aumentó a 0.06, sigue siendo insignificativa.

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Cumulative sleep deprivation: falta de sueño acumulada

Por último, se enfocó en el promedio de los últimos 28 días. Lo que cambia respecto al análisis anterior es que acá hace todavía mayor hincapié en la performance de sueño sobre los últimos días (independientemente de si durmió bien o no en un día en particular). Esto es interesante porque hay varios estudios que indican que la falta de sueño no se tiende a resolver con 1 o 2 noches de muy buen dormir sino que hay que acumular varios noches.

Nuevamente, la correlación aumenta levemente pero no dejar de ser insignificativa.

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Moving 28 day sleep deprivation: promedio de los últimos 28 días

Tomando los 3 análisis, los resultados indican que no hay una correlación entre las horas dormidas y el nivel de felicidad.

Sin embargo, @GWern fue un paso más ya que no podía dejar de lado su intuición acerca de cómo se siente los días en los que no durmió bien. Entonces planteó este gráfico, trazando 2 líneas sobre el que hace la correlación con el promedio de los últimos 28 días.

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Las líneas se apoyan en las mediciones más extremas de su nivel de felicidad. ¿Qué es lo que surge?

  • Los días en los que fue realmente infeliz tuvieron lugar cuando tenía mucho sueño atrasado
  • Siempre que tuvo un ‘crédito’ de al menos 10 horas de sueño (i.e. en los últimos 28 días acumuló más de 10 por encima del promedio general) tuvo un día feliz (i.e. mínimo de 6/10)

Entonces, ¿cómo interpreta @GWern estos resultados?

“No haber dormido bien no implica que vaya a ser menos feliz, sino que aumenta las chances de no serlo.” (traducido del inglés)

Esto es, acentúa el impacto negativo que tienen sobre nosotros los factores que usualmente consideramos negativos (e.g. tránsito, trabajo, etc.). Otra forma de ver la conclusión es por el contrario: si dormimos poco porque estuvimos festejando con amigos hasta tarde o porque nos levantamos muy temprano para hacer algo que nos gusta, probablemente no seamos menos felices que cuando dormimos bien.

Interesante, ¿no? Escribinos a hola@proyectodescansar.com

Lo que piensa una de las empresarias más exitosas sobre ‘dormir bien’

Arianna Huffington, fundadora de The Huffington Post (compañía que vendió a AOL por $315 millones de dólares) y Directora de UBER, es una de las personas que más trabaja por educar sobre la importancia de dormir bien.

El evento que cambió su vida tuvo lugar cuando un día se descompensó por cansancio excesivo y falta de sueño. Esto le hizo tomar consciencia de que nosotros como sociedad estamos viviendo una ‘crisis de cansancio’ la cual tiene efectos tremendos sobre la salud (mirá nuestro post con consejos para descansar mejor)

Según Arianna:

“El impacto sobre nuestra salud es dramático…Todos los datos muestran cómo afecta todos los aspectos de nuestra salud…La ironía es que muchas personas sacrifican dormir en nombre de la productividad. Pero la realidad es que nuestra productividad se reduce sustancialmente cuando estamos cansados”.

“Y todavía el mito persiste de que podemos hacer nuestro trabajo igual de bien si dormimos 4, 5 o 6 horas que si dormirmos 7 u 8 [lo cual es una ilusión moderna]”

Para ayudar a que descansemos mejor, Arianna comenzó escribiendo un libro llamado “The Sleep Revolution” (“La Revolución del Sueño) en el que traza los orígines de nuestra falta de sueño y qué es lo que podemos hacer, y lanzó una compañía llamada Thrive Global cuya misión es crar contenido y herramientas que hagan más fácil adaptar rutinas de descanso saludables.

El libro de Arianna es muy interesante y con la aplicación 12min (como un Netflix de libros de no-ficción) pueden leer el resumen o escucharlo en formato de audiobook.

De igual modo, acá compartimos su charla TED con subtítulos en español en la que presenta la base de su trabajo.

 

Que problema, ¿no?

 

 

¿Cómo funcionan los colchones de espuma inteligentes?

Introducción

En Argentina todavía no estamos acostumbrados a usar colchones de espuma. Y nos estamos equivocando.

Lo que compramos normalmente son colchones de resortes, que si bien fueron lo mejor hace unas décadas cuando todavía no se habían desarrollado las espumas inteligentes, no son la mejor opción en términos de comodidad y de bienestar para el cuerpo. Es decir, más allá de que hubo mejoras en los colchones de resortes, por ejemplo en la forma de los resortes que se usan, estos siguen siendo esencialmente los mismos productos que los que había hace 40 años. Si tuviéramos que desarrollar un colchón desde cero en el 2018, ¿elegiríamos los resortes? La respuesta es que “no” gracias a que tenemos espumas inteligentes (como la famosa “memory foam” que fue desarrollada por la NASA y mejorada radicalmente en los últimos 10 años)

Entonces, ¿por qué los seguimos comprando? Por un lado, que no es menor, porque nos es fácil dejar de seguir la costumbre. Tenemos miedo a probar lo nuevo y, frente a la normalmente pésima experiencia de compra que ofrecen las principales compañías de colchones, optamos por lo que ya conocemos aunque sabemos que esto “no puede ser lo mejor” y terminamos rápido con el trámite.

Por el otro, nuestro mercado está dominado por pocas compañías grandes que no tienen incentivos a invertir en nuevos productos o a promover grandes cambios. Si tienen una posición dominante sobre el mercado, ¿para qué innovar? Para ellas cuanto más sigan las cosas igual, mejor. Los que sufrimos somos indiscutiblemente los consumidores. Sólo hace falta comparar los tipos de colchones que se ofrecen en nuestro mercado vs. lo que se ofrece en USA y Europa.

Mirá cómo son Casper, Leesa o Tuft&Needle en Estados Unidos,  y comparalas con lo que tenemos en Argentina. Cuánto nos falta, ¿o no?

Consecuencia de esto último, habiendo sólo espumas de baja calidad, es que tenemos una inclinación a pensar que las espumas no pueden ofrecer lo mejor, lo cual es sin dudas un error.

¿De qué están hechos los colchones?

El principal material de los colchones de espuma inteligente es, obviamente, espuma. ¿Qué tipo de espuma? Alguna variación de espuma de poliuretano, siendo la “memory foam” o espuma viscolástica la más conocida de ellas.

Lo que hace interesante a la espuma de poliuretano al momento de fabricar colchones es su estructura molecular. En síntesis, si vemos en un microscopio a la espuma de poliuretano vamos a encontrarnos con muchas “cajitas”, de distintos tamaños y formas, que dentro de ellas tienen aire. Dependiendo de la composición química de la espuma vamos a ver más o menos cajitas “guardando” más o menos aire. Gracias a estas “cajitas” es que los colchones de espuma son más cómodos y ofrecen un soporte mucho mejor para el cuerpo que los colchones de resortes.

Cuando nos acostamos en un colchón de resortes, el área en la cual distribuimos el peso de nuestro cuerpo va a depender del diámetro de los resortes y la cantidad que haya. Y a medida que nuestro cuerpo pone presión sobre los resortes, estos ejercen la presión inversa sobre nosotros, generando puntos de presión y haciendo que nos duelan los hombros, la cadera, etc. Los colchones de espuma, en cambio, a partir de su estructura molecular única, distribuyen el peso del cuerpo en puntos de contacto “infinitos”. De esta manera, se amoldan a nuestro cuerpo y evitan que haya zonas de presión que nos molesten al momento de dormir.

Por la misma causa, otro beneficio de la espuma es que no transmite el movimiento a lo largo del colchón. Esto significa que si dormís en pareja tus movimientos no van a afectar a quien tengas a tu lado y viceversa. Con los resortes, en cambio, a menos que hablemos de colchones de altísima calidad, cualquier movimiento se reproduce en mayor o menor medida a lo largo del colchón.

¿Qué encontramos si abrimos un colchón de espuma?

Para encontrar el punto de comfort justo en un colchón, no sólo se puede trabajar con la composición química de las espumas sino también combinándolas unas con otras. Construir los colchones como “capas” de espumas de distintos tipos es la mejor manera de lograrlo.

La mayoría de los colchones de espuma de calidad media para arriba se forman a partir de distintas “capas” de espumas con diferentes densidades y niveles de firmeza. Hago hincapié en que esto no se aplica a los colchones de gamas bajas porque en esos casos sólo hay un bloque de espuma de poca calidad. Éste es el tipo de colchón de espuma anticuado, y que no compraríamos si pudiéramos elegir, que tanto retrasó al mercado argentino.

Esencialmente, los colchones de espuma inteligente se componen de 3 capas:

  1. Capa de comfort
  2. Capa de transición
  3. Capa de soporte

Normalmente, a mayor distancia de la superficie, mayor firmeza tiene la espuma y menor es su densidad – en la próxima sección hablamos más sobre esto. Esto es lo que se conoce como una construcción “progresiva”

La capa de comfort está hecha de una espuma de alta densidad (más puntos de contacto = mejor distribución del peso) y que está diseñada para darnos esa sensación de hundirnos levemente y sentir que el colchón se amolda a nuestro cuerpo y no al revés. Al ejercer peso con nuestro cuerpo sobre la espuma, generamos que el aire dentro de las “cajitas” (que vimos antes) salga, usando ese espacio para acomodar a nuestro cuerpo y acercándonos a la espuma de transición debajo. Normalmente la capa de comfort tiene 4-6 centímetros de altura.

La capa de transición es más firme que la de comfort. Una vez que la capa superior se amolda a nuestro cuerpo queremos suporte ya que si no lo hubiera nos estaríamos hundiendo y eso no es cómodo. La capa de transición brinda un soporte inicial al cuerpo en general (vs. a partes específicas). Normalmente la capa de comfort tiene 4-8 centímetros de altura.

La capa de soporte es la más firme de todas y es la que le da soporte a las partes más pesadas del cuerpo. Normalmente la capa de comfort tiene 10-15 centímetros de altura.

¿Qué hay que mirar al momento de evaluar una espuma?

Los 2 números que tenemos que considerar cuando evaluamos una espuma son el IFD (indentation force displacement) y la densidad.

El IFD es el número que mide la firmeza de una espuma. Cuanto más alto sea el IFD mayor firmeza tendrá la espuma. El IFD representa en libras-fuerza la fuerza que es necesaria para hundir 4 pulgadas de la espuma en un 25% (i.e. cuánta fuerza necesitamos para hundir la espuma 1 pulgada). El IFD que normalmente encontramos en una capa de comfort es de 20-24 lbf mientras que el de una capa de soporte es de 30-38 lbf. Hago énfasis es que el IFD es sólo una medida de firmeza y no de calidad.

La densidad, en cambio, sí puede ser considerada una medida de calidad. A mayor densidad, mayor puntos de contacto y, en consecuencia, mejor distribución del cuerpo. Asimismo, cuanta más espuma haya por metro cúbico, mayor va a ser su durabilidad. La densidad mide la cantidad de espuma en un metro o pie cúbico.

Finalmente, para asegurarnos que nuestro colchón está hecho de espumas de calidad, podemos fijarnos que éstas cuenten con la certificación CertiPUR. Esta certificación garantiza que la espumas no dañan la capa de ozono y que no afectan la salud de una persona típica.

Conclusión

Si bien las pocas compañías que dominan el mercado argentino nos acostumbraron a comprar colchones de resortes, tenemos que interiorizar la idea de que no son lo mejor alternativa a la hora de dormir. Para resumir, los colchones de espumas inteligentes distribuyen mejor el peso del cuerpo y evitan que haya zonas de dolor, no transfieren el movimiento de un lado al otro, son más silenciosos y tienden a durar más (i.e. si se rompe un sólo resorte el colchón ya se hunde).

Sabiendo esto, a la hora de ir a comprar un nuevo colchón, tenemos que empezar a pedir a las marcas alternativas hechas 100% en espumas. Y cuando vayas recordá lo que vimos en este post porque probablemente quien esté haciendo la venta nos quiera chamullar :S

Si te quedó alguna duda o querés compartir cualquier comentario, escribinos a hola@proyectodescansar.com

¿No podés dormir? Probá estas cosas antes de ir a la cama

Cada vez hay más evidencia de que no dormir bien afecta cómo nos sentimos, cómo trabajamos e incluso cómo disfrutamos las cosas que nos gustan. Cuando pasamos varios días sin dormir bien nos empezamos a sentir mal y hay muchas más chances de que estemos irritables y de mal humor. ¿No te pasó de dormir bien después de varios días con sueño, ver para atrás y pensar que los últimos días fueron un “mareo”?

En síntesis, si bien no conciliar el sueño puede tener que ver con algún evento estresante en particular que no pasa todo el tiempo, en la mayor parte de los casos hay cosas fáciles que podemos hacer para dormirnos más rápido y descansar con mayor profundidad.

La recomendación más importante es la de desenchufarse al menos 30 minutos antes de ir a la cama.

¿Qué significa desenchufarse? Cortar 100% con la rutina del día y dejar de lado todo lo que pueda darte ansiedad o estrés. Ponete en “modo descansar” y dedicale conscientemente un tiempo a “prepararte para dormir”. Normalmente llegamos a nuestras casas muy acelerados y la idea es dejar a un costado todas las cosas que traemos del día y llegar a la cama relajados.

Entonces, ¿qué cosas podés hacer para desenchufarte?

  • Apagá el teléfono 30 minutos antes y dejalo lejos de tu habitación: sin dudas, cuando se trate de trabajo, cuanto antes dejes de ver cosas laborales más tiempo de descanso vas a tener. Sin embargo, lo mismo se aplica para cuando estés usando el celular (o la computadora) para ver Instagram o estés charlando por WhatsApp.

    Lo que nos tiende a pasar es que perdemos noción del reloj y la cabeza piensa que el día continua y que estás siendo productivo. Y si no cortaste el día, ¿por qué tu cerebro va a pensar que es momento de ir a dormir? Esto es peor cuando nos quedamos pegados al teléfono, se hace muy tarde, y nos agarra ansiedad porque ya sabemos que si o si vamos a dormir poco porque al otro día tenemos que despertarnos temprano. ¡Que no te hipnotice el teléfono!

    También hay un aspecto físico que pasa por el hecho de que estar viendo algo luminoso, como la pantalla del celular, de tan cerca hace que nuestro cuerpo produzca menos melatonina, la cual es fundamental para conciliar el sueño.

    Por otra parte, si bien la mayoría de nosotros duerme con el celular al lado de la cama, ya sea porque ahí tenemos el cargador o para usarlo de despertador, esto es un arma de doble filo. ¿Por qué tenemos dejarlo afuera? Imaginate que lo agarrás en el medio de la noche para ver la hora y ves un mail de trabajo o una notificación que te da curiosidad. ¿Pensás que va a ser igual de fácil volver a dormir que si no lo hubieras visto? Por eso, cuando te vayas a la cama, dejá el teléfono lejos, por ejemplo, en el baño o en la cocina. O al menos poné el teléfono en modo avión y asegurate de que no te lleguen notificaciones.
     
  • Leé un libro en papel: incorporar el hábito de la lectura antes de ir a dormir no sólo nos da cultura sino que es una excelente forma de relajarse de una forma entretenida. Al estar inmersos en lo que leemos nos olvidamos de las exigencias que tuvimos durante el día y, al ser la lectura una actividad “lenta”, desaceleramos la cabeza. La recomendación de que sea en papel en lugar de en cualquier dispositivo es que eso garantiza de que no nos vaya a llegar ninguna notificación o que nos den ganas de usar Internet (e.g. “Entro a Instagram una vez más y listo…”)

  • Ponete ropa cómoda: esta recomendación a veces es difícil de entender pero sólo hace falta con probarla algunos días para darse cuenta de que funciona. Por un lado, ponernos ropa cómoda por definición hace que estemos más cómodos, esta parte es obvia. Y cuanto más cómodos estamos, más relajados estamos y más fácil es llegar al sueño. Pero por el otro, el hecho de cambiarnos la ropa nos ayuda a darle a entender al cerebro que el día terminó. Ponemos nuestra rutina en pausa. Es muy normal que asociemos a la ropa con las cosas para las que la usamos, es decir, que veamos la ropa que usamos para trabajar y pensemos en las cosas que tenemos que hacer.

    Entonces, si cuando llegamos a casa o un buen rato antes de ir a dormir nos ponemos pijamas o ropa de entrecasa, nos decimos a nosotros mismos (y por ende a nuestra cabeza) de que es momento de desenchufarse y descansar.
  • Date un baño de agua caliente: si bien toda rutina que nos de a entender que el día terminó va a ser de ayuda, darse un baño corto (entre 5 y 10 minutos) de agua caliente tiene un efecto positivo al bajar la actividad metabólica del cuerpo (e.g. pulsaciones, respiración, etc.)

    Básicamente, la diferencia de temperatura que sentimos al salir de una ducha caliente y entrar a nuestra habitación, predispone al cuerpo a bajar su temperatura. Esta baja de temperatura es la que afecta a los sistemas circadianos y que nuestro cerebro luego interpreta como una señal de que es hora de dormir.

    A su vez, el agua caliente dilata los vasos sanguíneos y permite que circule más sangre y oxígeno por los músculos, liberando así contracturas y tensiones.

    Pero cuidado, es importante que el baño no se extienda demasiado porque de ser así podemos darle al cuerpo la señal contraria y empezar a sentirnos más energéticos.

    Tip: antes de salir bajá un poco la temperatura del agua

Muchas personas quieren una solución fácil, como tomar una pastilla y listo. Pero eso puede traer peores consecuencias a partir de generar dependencia. La verdad es que nunca es bueno estar tomando medicamentos de forma crónica y es más saludable buscar una solución natural. Sobretodo cuando la solución es tan concreta como la de seguir las rutinas que compartimos más arriba.

¿Qué te parecen los consejos? ¿Conocés otros que valen la pena compartir? Escribinos cualquier comentario o idea que tengas a hola@proyectodescansar.com

¡Todo feedback es bienvenido! 🙂

Carolina Duek acerca de “El Sueño” en Metro y Medio (95.1 FM)

En el programa del 16 de mayo de Metro y Medio (95.1 FM), la Doctora en Ciencias Sociales y frecuente colaboradora del programa, Carolina Duek (seguir en Twitter), hizo una columna acerca de “El Sueño” que nos pareció interesante compartir.

Si bien es breve, el análisis de Carolina Duek menciona los principales puntos que aparecen en cualquier discusión respecto a cómo dormimos y mantiene una postura “distante” respecto a las recomendaciones usuales. En síntesis, dormimos menos de lo que deberíamos y eso tiene consecuencias en nuestra vida cotidiana.

Algo interesante es que las observaciones de Carolina Duek comparte en su columna fueron validadas por una encuesta en vivo via twitter que Sebastián Wainraich, conductor del programa, hizo acerca de cuántas horas dormimos en promedio en Argentina.

Poco, ¿no? :/

Debajo pueden escuchar la entrevista y al final del post leer la versión en texto que transcribimos nosotros.

¿Qué les parece? ¿Qué le hubieran preguntado o comentado a Carolina Duek?

Cualquier sugerencia es bievenida a hola@proyectodescansar.com

¡Gracias! Equipo Proyecto Descansar

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Transcripcción – Entrevista Carolina Duek

Carolina Duek [C.D.]: “Esta semana leímos en muchos portales y diarios diferentes conclusiones de muchas encuestas distintas sobre hábitos de sueño.”

Sebastián Wainraich [S.W.]: “Bien”

C.D.: “Y lo que por ejemplo en MinutoUno se publicó en la tapa, ayer, del portal, es que 6 de cada 10 alumnos necesitaría despertarse más tarde para rendir mejor en la escuela”

S.W.: “Y eso si lo vienen a descubrir ahora…también…no hay que darse cuenta para darse cuenta de eso, ¿no?”

C.D.: “Hay una dimensión, de todo este problema del sueño, que es biológica, es decir, dormir. Pero hay muchos investigadores, de los cuales vamos a hablar ahora, que dicen que hay cuestiones fisiológicas del sueño. Por ejemplo, hablé con Diego Golombek, que está de viaje, […] que respecto del sueño, vieron que uno dice “Ay los adolescentes no duermen porque se quedan con el celular” y lo que me contó Golombek es que el adolescente de por sí tiene un perfil de buho, es decir, que tienden a acostarse más tarde y a necesitar más tiempo de dormir durante la mañana. Por eso si en vez de entrar a la secundaria a las 7:30hs entrara a las 8:00hs..8:30hs el rendimiento sería notablemente distinto. No estamos hablando de “no entiende nada…no copia nunca” y va a empezar a copiar…no estamos hablando de magia…estamos hablando del rendimiento. Lo que ocurre, y esto tiene que ver con un estudio de la revista Nature, que es una de la revistas más importantes del mundo…”

Comentarios de S.W. y Pablo Fábregas [P.F.]

S.W.: “¿Qué revista?”

C.D.: ” “Nature”…sobre 15.000 casos, que se relevaron en Estados Unidos, la conclusión fue que con media hora de retraso, ya el rendimiento de los alumnos cambia. No sé si ustedes tienen hijos…”

S.W.: “Alguna vez una docente acá en la Argentina nos dijo que es imposible hacerlo…es imposible porque no entra todo el programa…si los chicos entran más tarde al colegio”

C.D.: “Imaginemos que se retrasa el ingreso escolar, tiene que retrasarse el ingreso laboral […]”

S.W.: “Claro”

C.D.: “De hecho, en las escuelas públicas, el ingreso es de 08:00hs a 08:15hs…cierra la puerta. Muchas escuelas privadas, tienen el ingreso entre 7:30hs y 7:45hs […] en vistas al ingreso de los padres al trabajo. Entonces, pensemos esto: entran 8:45hs / 9:00hs, la jornada laboral es de 09:00hs a 18:00hs, ¿de 09:00hs a 19:00hs? […] tendría que cambiar absolutamente todo. Y para los que llevamos a nuestros hijos a la mañana a la escuela, en este momento es de noche cuando entran a la escuela. Es de noche como [el momento en que hablan]. Y no se si ustedes se plantean a veces: ¿qué estoy haciendo? ¿No? Es de noche y la vengo a buscar en 8 horas, es como…”

P.F.: “Yo a veces lo despierto a mi hijo y me extraña que no me putee”

S.W.: “Mi hija un poco ya me insulta…”

P.F.: “Mi hijo es chiquito pero a veces digo, si me raja una puteada ahora, le digo ¡tenés razón!”

S.W.: “Son muy chicos, ¿no?”

C.D.: “Son chicos pero siempre hay una gran excusa, que se la doy a todos los padres, madres, padrxs, madrxs, hay una ley que dice que la educación es obligatoria, o sea que no son ustedes sino que es el sistema, que está mal…”

S.W.: “Y es la única obligación que tienen”

[Hacen chistes entre ellos]

C.D.: “Pero obligaciones…obligación tienen que estudiar. Todo el resto es yapa…todo el resto es yapa. Gimnasia, tennis, fútbol, canchita, las figuritas del mundial…”

S.W.: “Tal vez todo se vive con mucha tensión hoy…”

C.D.: “No estamos diciendo que no…”

S.W.: “Con mucho fanatismo”

C.D.: “No digo que no pero estamos hablando de “obligación””

S.W.: “Con mucho fanatismo pero si “obligación” real, objetivo, es el colegio”

P.F.: “La obligación formal, si…”

[Comentarios sobre esto]

C.D.: “El problema del sueño es un tema cotidiano, es algo que nos preocupa, cuando tenemos hijos que duerman poco, que se duerman a las diez, que se duerman nueve y media, nosotros tratar de no colgarnos viendo…”

S.W.: “No, el gran conflicto del adulto para mi con los hijos es que, cuando se duermen, si vos tenés sueño o no. Porque una vez que se duermen vos decís “Bueno, ahora quiero vivir yo”…pero tal vez no podés más y estás destrozado”

C.D.: “Y a veces te dormís con ellos”

S.W.: “Te dormís con ellos, te despertás, valga la redundancia, con el brazo dormido”

P.F.: “El brazo dormido y Buzzlight Year en tu cara, no entendés por qué…”

S.W.: “Rengo…el pie de tu hijo en tu boca”

C.D.: “Con el riesgo de levantarte de la cama de ellos y que ¡se despierten!”

S.W.: “El ruido que hace la cama…¡ay!”

C.D.: “Terrible y después te desplomás en tu cuarto y…es el fin. Todo lo que pensabas ver…uno de los directores de Netflix dijo que uno de sus mayores competidores ese el “sueño. Y me parecio como síntesis, vieron de este momento de “compito con…”, con otras actividades, “compito con…”, “compito con…”, […] pensar que hay alguien que compite con nuestro sueño. Es decir, esta idea de maratón. Vieron que antes Netflix tenía 30 segundos entre capítulo y capítulo, los ansiosos poníamos play antes, y ahora son 4 segundos y ¡ya empezó! Estás decidiendo si tenés que ver otro capítulo o no….¿por qué? Porque el rival de Netflix es el sueño.”

S.W.: “Y en 4 no te dan tiempo para pensar”

C.D.: “O sea el tiempo en el que decís “ay, bueno vemos el principio y lo seguimos viendo” Entonces hay muchísimos elementos que retrasan el sueño. De hecho, estudios que se han publicado en 2017 dicen que dormimos 2hs menos que hace 50 años…30% del país dice que duerme “mal”

Estamos relevando percepciones, ¿no? Porque vieron que hay muchas personas que abren los ojos y los vuelven a cerrar y dicen que ya no descansaron bien porque no durmieron de corrido…[etc.]

Hay muchas alteraciones del sueño. Y el 51% del país, tal como fue relevado en una encuesta, duerme 6 horas o menos. ¡El 51%!”

S.W.: “Mirá acá tenemos nuestra encuesta, en el día de hoy, que es “¿Cuánto tiempo dormís?”…le quedan 17 minutos a la encuesta. El 8% duerme de 8 a 9 horas, el 8%, que es muy poquito. El 20% duerme de 7 a 8 horas.”

C.D.: “Que es lo que se recomienda para un adulto…de 7 a 9 horas se recomienda para adultos de 26 a 64 años.”

S.W.: “Menos de 6 horas que es realmente poco, 27%. Es mucho, ¿no? Menos de 6 horas. Y entre 6 a 7 horas, que no llega a ser lo ideal pero casi, 45%, la mayoría…está arañando lo ideal la mayoría pero no llega. 6 a 7 es poco también, es poco.”

C.D.: “A ver…como en casi todas las cosas que tienen que ver con hábitos y la expectativa, digo, pensando en no sé…”Todo niño de 4 meses debe agarrar un juguete…[etc.]”, todos esas generalizaciones impiden pensar la particularidad de cada práctica. Hay un montón de tablas que estuve revisando que más o menos están de acuerdo en todos los países del mundo de cuántas horas debe dormir un niño, de cuántas horas debe…por ejemplo…un niño de 6 a 9 años [tiene que dormir] de 9 a 11 horas.”

S.W.: “Imposible, no…nadie duerme eso. ¡9 a 11 horas!”

C.D.: “[Si] 9 a 11 horas…se duerme a las diez de la noche y se levantan a las 07:30hs, duerme 9 horas y media.”

S.W.: “Si, [pero] once me parece una ¡barbaridad!”

C.D.: “Once es una barbaridad pero la pregunta es, ¿cuáles son los hábitos? Porque por ejemplo en Argentina respecto de la cena…”

S.W.: “Claro…cenamos tarde…cenamos tarde en Argentina”

C.D.: “Respecto del prime time televisivo…o sea, pensemos cuáles son los programas centrales de la televisión y ustedes podrían decir “Ya no se ve tanta televisión” [pero] ¡Se ve mucha televisión! ¿A qué hora terminan los noticieros? Uno podría decir…la familia reunida frente al televisor tal vez no ocurre tanto pero la presencia del televisor, el noticiero como tematizador, la novela, hay una novela o algún programa que uno sigue…no terminan antes de 22:45hs en este país.”

S.W.: “Es verdad”

C.D.: “Es muy complicado reorganizar la vida familiar cuando muchas personas terminan de trabajar 18:30hs / 19:30hs y llegan 20:00hs / 20:30hs a casa. Entonces, querés estar con tus hijos, querés verlos un poco, querés conversar…23:15hs son y no hiciste nada. No llegaste ni a poner el lavarropas, no llegaste ni si quieras a ver si en el cuaderno de comunicaciones tenía algo, no llegás vos a terminar”

S.W.: “Si, porque llegás a tu casa y tenés tareas todavía…hogareñas, con hijos, y tal vez querés ir a un gimnasio, querés escuchar música e ir a ver una película, salir a correr…no te alcanza el día. Sobre todo en ciudades donde las distancias son largas…”

C.D.: “Son muy largas”

S.W.: “Trabajás a 1 hora de tu casa”

C.D.: “Tenemos mucho tiempo de viaje….tenemos también mucha demanda y el porcentaje, no tengo el número exacto, pero el porcentaje de personas con ayuda doméstica noctura es mínimo. Entonces, hay un momento en el cual uno puede hacer un relevo pero a las siete de la tarde, digamos, uno tiene que empezar a resolver. ¡Todo eso afecta al sueño! Porque hay cosas que uno tiene que hacer, hay cosas que uno quiere hacer. Hay parejas que no se ven, tal vez por eso duran mucho, que no se ven hasta las ocho / nueve de la noche y se duermen a las 21:30hs / 22:00hs no ocurre. Entonces…”

[Hacen chistes internos del programa]

C.D.: “Ahora, una de las cosas que me parece como “raro”, “me pone nerviosa”, etc. es que encuentro respecto del sueño como con las dietas o el deporte…”armate una rutina”…amigo…¡yo ya lo sé eso! ¡Pero no me estoy pudiendo dormir! O sea…está bien…tomar cafeína es algo…”No estés tan estrasado”…buen, que se yo, ¡ayudame con esto que soy! Porque vi muchísimos decálogos”

S.W.: “O no me ayudes…la verdad no me vas a poder ayudar. ¡El decálogo de tu revista no me va a ayudar! Está buenísimo que me lo digas pero ¡no me pongas más presión! Porque además es tener otra presión “¡tengo que dormir 8 horas! ¡tengo que dormir 8 horas!””

C.D.:Pero además dicen…”Hacer actividad ayuda a dormir mejor” / “Hacer actividad nocturna puede alterar el sueño” Bueno, o sea, no digo que sean malos consejos, [pero] quiero decir que son esos consejos que en algún punto son autoevidentes porque decís “Si quiero dormir y…tengo que apagar la luz”. O sea…tengo que armarme un clima hermoso”

S.W.: “Y son consejos generales y las personas de a uno leen los consejos.”

C.D.: “Son casos particulares. Por supuesto que hay algo que no estoy mencionando que es la prevalencia de la medicación para dormir. ¿Cómo estamos de este lado con la medicación?”

[Hacen chistes internos del programa]

P.F.: “Las drogas para dormir son fuertísimas, producen acostumbramiento muchas de ellas y mucha gente va avanzando y termina diciendo “Si yo no me tomo UNA, no duermo”…ya llega a ese punto…[mejor] 6 secas [de marihuana]”

C.D.: “Esto no está en mi investigación jaja, que lo corten de mi columna. Ahora por un lado decimos “estos consejos generales no me sirven” pero dormir mal trae consecuencias reales. Hay algunas páginas y algunos sitios médicos que te tiran una consecuencias espantosas pero en general es: irritabilidad, falta de concentración…”

S.W.: “¡Cansancio! A veces once de la mañana y sentís que no das más”

C.D.: “Claro, dos de la tarde es otro momento pico”

P.F.: “De humor también”

C.D.: “Tenés un mal humor, un fastidio…Una persona en Estados Unidos logró un record que es de 264 horas sin dormir, sin morir.”

S.W.: “¿Cuánto?”

C.D.:264 horas sin dormir, el máximo establecido […] Es lo mismo que en épocas de guerra que con complementos de ayuda, o solamente por la adrenalina, se incentiva la vigilia, entonces los soldados quedaban despiertos muchísimas horas…porque tenían un estado de alerta que no les permitía dormirse.

Ahora, ¿qué es lo que ocurre cuando uno descomprime todo ese estado de alerta? Se agota. ¿Qué es lo que pasa cuando uno duerme mal? Se agota. Es decir, hay que hacer algo respecto del dormir. “¡Tengo que dormir mejor!” […] es desesperante porque, por un lado, se convierte en tema, “dormí mal”, “teneme paciencia que dormí mal”, …”

S.W.: “Hay que generarse el clima para dormir, no es fácil. Acá estoy aconsejando ya y cada uno tiene sus rutinas, sus movimientos, pero imagino tiene que ver el ambiente, los sonidos y, sobretodo, lo interno”

C.D.: “La cabeza […] Un elemento que te quiero agregar a eso. Dormir tiene muy mala prensa. Dormir una siesta a las once de la mañana es algo que no se cuenta publicamente y si lo contás decís “No, porque trabajo hasta tarde entonces como voy a estar cansada…” ¿¡Quién te pidió explicación!? “Porque dormir es de vago”…”Si dormís mucho sos un vago”…”Si necesitás dormir mucho…” Hay cuerpos que efectivamente necesitan dormir mucho, cuerpos que no pueden dormir mucho a la noche y a veces necesitan dormir”

S.W.: “Y hay veces que si, que te acostás y te das cuenta que ncesitás descansar. Necesitás dormir. A veces no tenés sueño pero cuando te acostás te das cuenta que estás cansado y necesitás dormir”

C.D.: “O a veces estás en cualquier posición y decís “Me dormí”. Hay algo que me venció. Hay disponible en Internet, una encuesta nacional, sobre cómo dormimos los argentinos, que ya tiene 15.000 respuestas, dirigida por 3 investigadores, Juliana Leone de la Universidad de Quilmes y CONICET, Marina Gimenez de Chrono Holanda, y Diego Golombek también de la Universidad de Quilmes, hincha de Atlanta e investigador del CONICET, que tiene por objetivo cómo dormimos los argentinos. Son 20 minutos más o menos, en los que relevan hábitos, percepciones, preferencias, y después te mandan un mail, si bien esto es un insumo de investigación, te mandan un mail con tu cronotipo. Tu cronotipo puede ser “Buho”, que sos más nocturno, “Alondras”, si sos más matutino, o intermedio digamos que podés ser productivo en diferentes momentos. Los invito…”

S.W.: “A mi me gusta la noche pero me gusta mucho la mañana también”

C.D.:Cronoargentina.com […] Ahí lo contestan, es gratis y todo. ¿Cómo hacemos? Dormimos a la tarde”

S.W.: “¡Gracias Caro Duek!”